La guarrilla de la cocinilla

Estamos, aunque en algunas partes de España no lo parezca, en Primavera, y eso, además de significar que veras a muchos perritos fornicando por las calles, que de cada 10 mujeres 9,5 te parecerán preciosas y dignas de ser atravesadas por tu tieso mástil, yeagh!, las mujeres ya están pensando en el verano. Y lo que tu no sabes es que cuando las mujeres piensan en el verano, no piensan como tu en cerveza helada en heladas jarras de cerveza, tu en una playita con una churri, el chiringuito de todos los veranos, verle las tetas a las guiris de las playas… no, ellas no piensan en eso, ni mucho menos. Ellas solo piensan en una cosa, el bikini. Asi que, cuando no hay nadie en casa, van al armario, rebuscan en la ropa de verano (todo el mundo sabe que existe la ropa de verano y la ropa de invierno, la de otoño y primavera no existen), y encuentran irremediablemente el bikini que se pusieron el año pasado. Lo cogen, lo miran, lo huelen, se aseguran de que no haya nadie en casa, seguro, y se lo ponen. Aquí puede pasar 2 cosas, 1, que le este bien y ese día sea la mujer mas feliz del mundo, o 2, que le salgan las carnes y las grasas por todos lados y que el bikini le demuestre, claramente, que esta mas gorda, o mucho mas gorda, que el año pasado, en este caso, es mejor perderse de su vista, porque ahora le quedan solo 2 meses escasos para perder kilos y tener la envidiable figura que tenia el año pasado. La guarrilla de aquí abajo es una de las que ese día fue la mujer mas feliz del mundo, y agrego, su novio también…

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